Ocurrió hace muchas temporadas. Por supuesto que para explicarlo tendrías que estar aquí. Todos estábamos acostumbrados a los mismos olores, a la misma arquitectura. Hasta que llegó el monzón. Al principio estábamos cansados. ¿Qué quería de nosotros? Pero luego nos mareamos. El encanto se convirtió en una forma de vida. Sin él, seríamos polvo. Hecho a mano en Estocolmo.

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